Parte 3. LA CORRUPCIÓN

CÓMO DEFINIR LA GRAN CORRUPCIÓN
Por: J. Gustavo Castañón

(Reflexión al capítulo Cómo definir la gran corrupción. del libro Gran Corrupción: Estrategias para evitar su impunidad internacional. Esther Hava García (2016) Nuevo Foro Penal No. 87, junio-diciembre, Universidad EAFIT)


La corrupción es sin duda un acción que posiblemente es inherente a la condición del ser humano, es decir, que habiendo personas, ésta podría surgir en cualquier momento. No obstante, al igual que cualquier otra pasión humana, debe ser contenida a tal grado que no represente un menoscabo al bien común y evidentemente al Estado.
La dificultad del Estado para identificarla y atacarla ha llevado a diversos estudios multidisciplinarios que permitan un control de la misma más eficaz y eficiente. La lucha contra la corrupción es una batalla que debe estar sustentada desde diversos enfoques: social, ético, económico, político, académico, etc., y obviamente en la tipificación penal de la misma con la finalidad de poder atacarla desde un ámbito coercitivo. La gran corrupción como opuesta a la de menor escala o bagatela, la define la autora como aquella que cumpla con los siguientes factores: Político (que sea ejercida por personajes que detenten puestos de alta preponderancia pública); Económico (que las sumas o detrimento sea de gran envergadura y suma); Sistémico (que el acto sea reiterativo y no aislado); Social (que la afectación sea al bien público); Impunidad (Ya sea por colusión, evasión o tolerancia de las autoridades).
La gran corrupción es pues aquella que al igual que la corrupción de bagatela afecta a una parte, pero implica un impacto de mayor magnitud al ser no sólo individual sino colectivo o social y cuyo monto de daño es potencialmente superior al involucrar bienes y recursos de una sociedad en conjunto. Del mismo modo que lleva la participación de diversos actores mediante la impunidad.
Los esfuerzos para definir la corrupción desde la academia nos permite tener las bases que permitan partir de un eje de referencia para la elaboración de un
sistema normativo, jurídico que permita castigar al corrupto y al sistema que engloba, mediante la tipificación del delito y sus características. Cómo ya mencionamos, la corrupción conlleva el debilitamiento del sistema social, lo daña y menoscaba.
Atenta contra las bases de un «contrato social», mediante el cual los integrantes del núcleo social observan que las reglas, normas, leyes que dan origen al Estado de Derecho se ve disminuido, burlado y manipulado. Esto acarrea que el acto corrupto no penado o castigado se reproduzca por nuevos individuos o grupos al grado tal de permear las instancias mismas del Estado convirtiéndolo en un administrador y procurador de Equidad, Igualdad, de Justicia Social y Legal sólo para unos y volviéndose ciego e inoperante para los otros quienes la evaden o violan sin consecuencia alguna.
La importancia de identificar sus causas, formas de expresión, nivel de acción de la corrupción es de importancia significativa para poder, dentro del ámbito legal, desarrollar un sistema legal suficiente para poder penar al corrupto y con ello retomar el eje rector de las acciones del individuo.

Artículo publicado por su autor dentro del Curso
Anticorrupción: Introducción a conceptos y perspectiva
práctica. UNAM, marzo 2020.

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Publicado por centrodeapoyoalmigrante

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